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Miércoles 22 de febrero de 2017


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Patrimonio

MONUMENTOS DE BORNOS

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COLEGIO DE LA SANGRE

Este colegio-hospital fue mandado construir por San Juan de Ribera, como albacea del testamento de su padre, D. Per Afán de Ribera, en este menester.

El edificio se terminó de construir en 1.597. Consta de una sola planta, con central, en torno al cual se distribuían las distintas dependencias. En el ala Sur contaba con ricos huertos y jardines. Esta colegio se hizo para albergar a doce criados hidalgos, escuderos de la casa del Señor Duque y otros hombres buenos y limpios de sangre de su estado.
En la actualidad ha sido reconstruido por el Ayuntamiento y se destina a extensión del Instituto de Enseñanza Secundaria "El Convento" y Guardería infantil


MONASTERIO DE SANTA MARÍA DEL ROSARIO

Fue fundado en 1.505 por el Adelantado Mayor de Andalucía, D. Francisco Enríquez de Ribera. Ocupaba un espacio aproximado de ocho aranzadas, casi cuadrado. El edificio constaba de un claustro de 56 columnas de mármol de Génova con claraboyas de piedra calada, alrededor del cual se distribuirían las distintas dependencias y una Iglesia sin crucero. En ésta se construyeron en 1.572 dos retablos: uno para San Jerónimo y otro para Santa Ana. Sus constructores fueron el tallador Pedro Becerril y el pintor de imaginería Luis Hernández.

Tuvo gran esplendor durante el s. XVIII, debido a la sabiduría de sus monjes, entre los que destacaron Fray Pedro Mariscal de San Antonio, Fray Esteban Rallón, Fray Rodrigo de Carmona, Fray Bartolomé de Cádiz, etc.

En el año 1.895, a causa de la desamortización de Mendizábal, que trajo consigo la desaparición de muchas órdenes religiosas, fue abandonado, terminando aquí la vida de los jerónimos en Bornos. Antes, en el s. XVIII, también tuvo que ser abandonado, debido a los destrozos que ocasionó en él, el maremoto de Cádiz. En la actualidad, se conserva muy poco de su estructura: sólo un torreón y parte de sus murallas y huertas.



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CASA ORDOÑEZ

La denominada Casa Ordóñez es una edificación nobiliaria barroca construida en la segunda mitad del siglo XVII, situada en la calle Granada n° 26.

Se trata de un edificio de dos plantas separadas en fachada por una cornisa. La fachada tiene una gran portada amparada entre dos pilastras toscanas de fuste estriado y sobrio entablamento con balcón a eje sobre este, flanqueado por los escudos de la familia Ordóñez. Tanto la portada como los escudos están labrados en piedra de color rosa jaspeado.

Los espacios interiores se articulan en torno a un patio principal con galería superior, con un primer cuerpo de arcos de medio punto sobre columnas toscanas de mármol, y un segundo cuerpo con balcones rectangulares. Cuenta con patio secundario, más sencillo, con galería lateral de arcos, a modo de mirador, rematada por almenas de cuerpo cúbico y remate piramidal.

La estructura es de muros de carga de tapial y forjados con viguería de madera vista totalmente tratada y restaurada.

La casa fue habitada por la familia Muñoz de Mendoza. Esta familia estuvo muy relacionada con la hermandad de la Resurrección, conocida actualmente como hermandad del Cristo de la Flagelación y Nuestra Señora del Mayor Dolor. La sede de esta hermandad se encuentra en la misma calle Granada. La relación de este linaje con la cofradía está documentada en el libro "Iglesias y Ermitas de Bornos", del autor local don Manuel Barra Rodríguez, Hijo Predilecto de la Villa de Bornos, a título póstumo.

Una mujer de esta familia, Catalina Muñoz de Mendoza, contrajo matrimonio el 9 de noviembre de 1742 con Francisco Ordóñez Lobatón, quien ostentó los títulos de Alférez Mayor de Bornos (1765) y Teniente de Corregidor de Bornos (1777). De ahí la denominación de "Ordóñez" de la Casa.

Un hijo del anterior, Bartolomé Ordóñez y Muñoz de Mendoza Jiménez Lobatón y Carrasco, nació en Bornos el 22 de diciembre de 1746. Fue Maestrante de Ronda, Caballero Supernumerario por Decreto de 15 de junio de 1790, Alcalde de Bornos en 1776 y 1782 y nombrado Caballero de la Orden de Carlos III, expediente 478,aprobado en 22 de febrero de 1791.

Ya mucho más recientemente, el 14 de abril de 1954, Francisco García Pérez y García-Zapata, como Albacea de doña Ana Pérez de Grandallana y Zapata, dispone que se constituya una fundación con los bienes dejados, la Casa y la Huerta Ordóñez, para que se establezcan "escuelas gratuitas para niños pobres, donde en todo tiempo se le dé enseñanza según los dogmas de la Religión Católica, Apostólica, Romana". Dispone también que "en el caso de que no fuere muy próspera la vida de esta fundación, y con objeto de ayudar para que acudan a las escuelas gratuitas el mayor número de niños pobres, podrán los encargados de ellas admitir algunos alumnos de pago, hijos de los vecinos de Bornos y Arcos. La huerta propiedad de la otorgante en el término de Bornos, llamada de Ordóñez, será asignada también y en la forma y modo que libremente acordaren los albaceas a dicha fundación, para que con su renta o sus productos, se sostengan los profesores. Además deja la otorgante un capital de treinta y siete mil quinientas pesetas, para que en la forma que los albaceas determinen, efectúen las obras que necesite la casa para el establecimiento de ellas en el colegio y comprar el material de las escuelas.

Esta entidad se denominó Fundación Benéfico-Docente "Escuela del Ave María". Se liquidó en el año 1977 y sus bienes, Casa y Huerta, fueron vendidos al Ayuntamiento de Bornos por 110.000 y120.000 pesetas, respectivamente.

 

CONVENTO DE SAN BERNARDINO

Fue fundado en 1.590, por D. Fernando Enríquez de Ribera, IV marqués de Tarifa. Lo ocuparon religiosos de la orden de San Francisco y era utilizada como casa de estudio y noviado. El maestro mayor de las obras fue Andrés de Oviedo. Poseía una capilla en cuyo retablo del Altar Mayor Colaboró Luis de Figueroa en 1.629. En la actualidad sólo se conservan parte de una torre, los muros que delimitan el convento y una de las entradas, con un azulejo del Seráfico Padre San Francisco (s. XVI). Es de propiedad particular y se utiliza como almacén de materiales de construcción y viviendas.



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CONVENTO DEL CORPUS CHRISTI

Don Per Afán de Ribera, primer Duque de Alcalá, Marques de Tarifa, que falleció en Nápoles en 1571, dispuso en su testamento que se fabricara en Bornos una casa-hospital o colegio para que a ella vinieran a vivir doce criados hidalgos, escuderos de la casa del señor Duque, y otros hombres buenos y limpios de sangre de su estado. La ejecución de esta parte del testamento le fue confiada a Don Juan de Ribera, hijo ilegítimo del testador, patriarca de Antioquía y Arzobispo de Valencia, hoy San Juan de Ribera.

Cuando la obra iba por la mitad, vino a verla el ilustre señor patriarca y le pareció que era muy grande, con viviendas altas y muchas subidas de escalera, por lo que no le agradó para albergar ancianos y paralizó las obras. Para cumplir lo mandado por el señor Duque, ordenó que en la misma plazuela, enfrente, se tomase otro sitio y se comprasen algunas casas en donde se hizo el colegio, ya más cómodo y recogido para casa-hospital. La otra obra grande, se destinó para convento de monjas, cosa que se autorizó en 1593 por el Papa Clemente VII.

En el año 1597 quedó inaugurado dicho convento, siendo las primeras monjas en ocuparlo de la orden cisterciense, procedentes del Colegio de las Dueñas de Sevilla. Estas monjas, no contentas con el convento, decidieron volverse a Sevilla y entonces, por solicitud el patriarca, vinieron de Alcalá de los Gazules cuatro monjas de la orden de Clarisas Franciscanas. La fundación se consolidó y duró hasta el año 1973, en que fue abandonado por encontrarse en ruinas.

Desde su fundación hasta su clausura, dicho convento pasó por varios incendios, siendo el mayor el sufrido el 13 de Abril de 1685, en el que la capilla quedó totalmente destruida e inutilizada, conservándose sólo de ella un gran arco toral con dos escudos de la casa de Alcalá, además de pleitos entre las monjas, el tribunal eclesiástico y los fundadores.

Tras el total abandono, el Ayuntamiento compró el edificio, para cederlo, un año después, a la Caja de Ahorros de Jerez, que lo restauró destinándose a Centro de Formación Profesional. En la actualidad alberga el Instituto de Enseñanza Secundaria "El Convento", habiéndose celebrado en 1997 el IV Centenario de su fundación.

El edificio en sí, consta de dos plantas, un patio porticado con arcos de medio punto en su planta baja. Todo el edificio está construido en piedra y ladrillo. Posee, además, una hermosa escalera con barandilla de piedra labrada. Como objetos valiosos se encuentran en él, en la Biblioteca, antes Sacristía, dos lapidas empotradas en la pared, pertenecientes a D. Francisco Enríquez de Ribera y su esposa Dª. Leonor Ponce de León, fundadores del monasterio de Ntra. Sra. del Rosario, donde fueron enterrados, sus restos y correspondientes lápidas fueron trasladados al convento del Corpus Christi en 1862.

De la época de su fundación se conserva un pozo para noria en sólida cantería con una escalera en espiral hasta el pozo y que suministra agua para el riego de los jardines adyacentes, plantados y cuidados en la actualidad, que sirven de zona de esparcimiento y recreo de alumnos, profesores y resto del personal.




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CASTILLO PALACIO DE LOS RIBERA

El paso de la historia de la dominación árabe a la reconquista cristiana y el resplandor renacentista se ejemplifica en Bornos en el Castillo-Palacio de los Ribera.

La llegada de los musulmanes supuso la construcción de una fortificación en un lugar abundante en nacimientos de agua que daría nombre al Castillo de Fontanar. Los restos que se conservan de este antiguo castillo se reducen a algunos lienzos de muralla y a la Torre del Homenaje. Su interior, de planta cuadrada aparece compartimentado en diversas cámaras y está construido en material de sillería.

Posteriormente, con la reconquista, fue ocupado por los cristianos y, finalmente, restaurado y transformado en palacio de estilo plateresco en el S.XVI.

Una gran puerta, en tiempos chapada en bronce, da acceso a un amplio patio, rodeado de un hermoso claustro con arcos peraltados, sobre los cuales se levanta una gran galería superior con arcadas de igual clase y balaustrada ojival. En el centro del patio hay una fuente de mármol, traída de Italia, con el escudo de Los Ribera, que fue una de las familias que mejor se adaptó a la evolución del noble-guerrero al noble-culto. Sobre los arcos del primer cuerpo aparecen unas gárgolas muy interesantes y en la galería norte superior destaca una portada decorada al estilo gótico tardío, adornada con un friso alrededor compuesto de toscos leones, animales míticos y hojas acaecidas. Sobre el dintel, se puede observar una faja adornada con círculos y lóbulos labrados y, en sus extremos, dos pajes arrodillados sobre sendas repisas que sostienen una enorme corona ducal.

En el Torreón de los azulejos se ven unas ventanas con decoración similar a la de la portada anterior. Termina este torreón en una crestería formada por flores de lis, de las que hoy quedan algunos restos, al igual que del enlucido, grabado al estilo segoviano.

Completan el edificio unos hermosos jardines renacentistas, declarados de Jardín Histórico de Interés Cultural, inspirados en el Belvedere de Bramante, en el Vaticano, que fueron diseñados por el jardinero italiano Salvador Sepadano y están decorados con albercas, grutescos, fuentes y una gama de plantas que abarca desde el mirto hasta la mejorana, pasando por el boj, el ciprés y el naranjo. En uno de sus extremos, se halla una logia, un imafronte de estilo pompeyano; el único existente en Andalucía, con hornacinas decoradas con estatuas de motivos mitológicos, que hoy se encuentran en la Casa de Pilatos de Sevilla.

En este vergel, el agua es un elemento decorativo más y, aunque desaparecido en su mayor parte, se conserva aún la alberca del Jardín Secreto de este Palacio Ducal, en la que, según la leyenda, se bañaba la Señora del Castillo para limpiar su cuerpo y después pasaba a la capilla anexa al Jardín para limpiar su alma.

Todas las obras de restauración y transformación fueron realizadas por los artistas italianos y españoles, que fueron contratados por la familia Enríquez de Ribera en los siglos XVI y XVII. El Castillo-Palacio fue propiedad de la Casa de Medinaceli, hasta que en 1.949 fue comprado por al Ayuntamiento.

 

Interior Iglesia

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IGLESIA PARROQUIAL DE SANTO DOMINGO DE GUZMAN

Su construcción pertenece a dos órdenes arquitectónicos: el primitivo ojival, ya muy reformado, y otro barroco que invadió toda la Iglesia. Se ignora la fecha de su construcción, pero, si admitimos la teoría de Fray Pedro Mariscal de San Antonio, hay que suponer que fue edificada a finales del siglo XV o primeros del XVI. Lo cierto es que en 1.559 Hernán Ruiz (que fue Maestro Mayor de la Catedral de Sevilla) firmó un contrato para sacar "los cuatro pilares viejos y la piedra de los movimientos de los arcos, con guijas, cal y arena". Las actuales cuatro columnas del templo no son las que se comprometió a hacer Hernán Ruiz, pues en el s. XVII se hizo una gran obra. La existencia de los pilares con anterioridad a la firma del contrato por Hernán Ruiz y las disposiciones testamentarias de algunas personas para ser enterradas en la Iglesia de Santo Domingo, con fecha anterior a dicho compromiso, es lo que nos hace datar este edificio entre los ss. XV y XVI.

Posee planta rectangular con crucero y tres naves. La fachada es muy simple, dividida en dos por un frontón. Su cuerpo inferior carece de ornamentación; sólo el vano de la puerta rompe esta sencilla monotonía. El cuerpo superior, triangular, neoclásico, adornado con cuatro columnas adosadas, sobre las que se apoya un frontón pequeño triangular, en cuyo tímpano existe un azulejo del titular de la misma, Santo Domingo de Guzmán. Adosada a la fachada, se encuentra la torre del campanario, de 31 metros de altura, construida en 1.792.

La pieza más valiosa de esta iglesia, arqueológicamente hablando, es la piedra o ara que se haya en su fachada, empotrada a la derecha de la puerta principal:

HIC. RELIQVIAE. SACORV.
MATRIUM. ID. SC. TOME.
SC. DIONISI. SACORVM. COSME.
ET. DAMIANI. SC. AFRE.
SC. SEBASTIANI. SC. SABAE.

Según Rodrigo Caro "le falta algo del principio, y todo lo que se puede leer allí dice cómo allí estaban las reliquias de los santos mártires Sto. Tomé, San Dionisio, San Cosme y San Daniel, Sta. Afra, San Sebastián, San Sabas".
En el interior podemos destacar el retablo del Altar Mayor, de estilo Barroco, compuesto de tres calles con hornacinas, separadas con columnas salomónicas. Las hornacinas de las calles laterales se hallan ocupadas por esculturas que representan a los cuatro evangelistas y a los obispos San Isidoro y San Leandro de Sevilla. En la calle central, una de las hornacinas la ocupa una escultura barroca que representa la Inmaculada; sobre ella una imagen de Sto. Domingo y en la parte inferior una talla de madera del s. XVII que representa el niño Jesús y está atribuido a La Roldana.

La Capilla del Sagrario, donde se venera una preciosa imagen de Ntra. Sra. del Rosario con el Niño Dios dormido en brazos, tiene una media naranja con mucho arte ejecutada, de calados y florones de yeso. En cuanto a la imagen, no se conoce el nombre del escultor que la hizo, pero debió ser un buen maestro, pues del lo contrario no habría conseguido la gran belleza y palidez que tiene esta imagen. No sucede lo mismo con el patrón, San Laureano, que está bien documentado su patronazgo: fue elegido patrón por elección popular, si bien no fue solemnemente confirmado hasta el 19 de Septiembre de 1.888 por León XIII.



Ermita del Calvario

 

ERMITA DEL CALVARIO

Según el Padre Mariscal, “la Ermita del Calvario la hicieron, gran parte con sus limosnas y solicitud, unos devotos de esta villa del apellido Soto; por los años 1.696, se recogió en el albergue que está adjunto un ermitaño, que llamaban el Hermano Mendoza, natural de Córdoba. Éste, con las limosnas que solicito de los vecinos, añadió otro cuarto a la capilla, en cuadro y a modo de media naranja (...) Ayudóle mucho el monasterio de San Jerónimo, con el sustento para sí y mucho material para la obra. Dióle la ultima enfermedad cuando iba llegando a perfección su intento”. Según el historiador bornense Manuel Barra, a pesar de esta afirmación del Padre Mariscal, lo cierto es que quienes se ocuparon constantemente de las necesidades del Hermano Mendoza, fueron los franciscanos del Convento de San Bernardino de Siena. Tan es así, que realizaron un Via Crucis (imitando al que había instituido D. Fadrique Enríquez de Ribera desde el Monasterio de los jerónimos), partiendo de la puerta de su Convento hasta la Ermita del Calvario y que se frecuenta mucho los Viernes, especialmente los de Cuaresma. Aún se conservan algunas cruces y capillas que indicaban las estaciones de la Vía Sacra.

Destaca en su construcción la fachada triangular, que ofrece una bella hornacina, rematada con una espadaña típicamente barroca. En la ermita se venera una bellísima imagen de San Francisco de Paula, que data de la primera mitad del siglo XVIII. Otras imágenes de meritan que se encuentran actualmente en dicha ermita son: Santa Rosa de Viterbo (s. XVI); San Juan Evangelista; una imagen la Virgen, bajo la advocación de María Santísima de la Soledad; y otras de menor mérito. También alberga cuadros de gran interés, destacando un Descendimiento (s. XVI) de escuela italiana y que presidía la Capilla del Colegio de la Sangre.



Ermita de la Resurrección

IGLESIA DE LA RESURRECCIÓN

En el siglo XVI, Don Diego Álvarez, vecino de Bornos, dispuso en su testamento la creación de una casa-hospital de la resurrección de nuestro señor Jesucristo y una Iglesia.
El templo que es lo único que queda del antiguo hospital, aparece cubierto por uno extraordinario artesonado mudéjar. Además conserva un retablo dorado de estilo barroco con hornacina y columnas salomónicas.



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CASA DE LA CILLA

En ella se depositaban los diezmos para la iglesia. Destaca en su conservación la fachada color rosa con una portada de piedra rematada por los símbolos de la Diócesis de Sevilla: "la Giralda y las azucenas".

Fechada en 1.781. Actualmente es propiedad particular. Su interior ha sido reconstruido y convertido en lujosa y confortable vivienda.



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JARDINES DEL PALACIO DE LOS RIBERA (S.XVI)

Al repasar los distintos monumentos de Bornos, los Jardines del Palacio de los Ribera son uno de los mayores atractivos de Bornos y muchos de los visitantes vienen con el objetivo principal de conocerlos.

HISTORIA

A partir de la conclusión de la Reconquista, se produce un gran cambio en la nobleza española. El guerrero por antonomasia se transforma en el noble culto y moderno, mecenas de artistas, interesado por el arte y la cultura en sus más diversas manifestaciones. D. Fadrique Enríquez de Ribera ( Primer Marqués de Tarifa) realiza entre 1.518 y 1.520 un viaje a Tierra Santa, al que parte desde Bornos, haciendo un periplo por Europa, más concretamente por Italia, que atraviesa dos veces, alcanzando unos grandes conocimientos del Renacimiento; y luego aplica a sus dominios en Andalucía, viéndose especialmente favorecidos sus Palacios de Bornos y Sevilla.
Podemos decir que esta Villa fue la auténtica cuna de los Ribera y de los Adelantados Mayores de Andalucía, residiendo muchos de ellos en Bornos durante la Edad Media, y prefiriéndolo, a otras casas y a otras posesiones. Precisamente por esa fuerte vinculación, Bornos es auténtica cuna del Renacimiento en la Baja Andalucía (afirmación hacha por el Doctor en Historia, D. Antonio Sánchez González, Director del Archivo de la Casa Ducal de Medinaceli), por ser la familia Ribera la que mejor se adapta al Renacimiento frente a otros nobles de la época, como los Ponce de León (Duques de Arcos), los Medina-Sidonia o los mismos Medinaceli, antes de la unión de los dos linajes. Bornos es el gran beneficiario de dicha evolución de la familia Ribera, que se ejemplifica en la transformación del Castillo de Bornos, pensado para la defensa, en un palacio ricamente ornamentado con obras de arte procedentes de Italia y, también salidas de las manos de renombrados artistas que fueron traídos al efecto, como por ejemplo, Benvenuto Tortello y Giuliano Meniquini. Otro ejemplo palpable de esta labor está en la gran cantidad de edificios e instituciones, fundadas en Bornos en la misma época como, por ejemplo, el Convento del Corpus Christi o el Colegio de la Sangre.

El Jardín forma parte de esta ampliación del siglo XVI y el hecho de que se realizara en esta época de cambio histórico / artístico y que en su planificación y construcción trabajaran artistas italianos (y por ende los Jardines) fueran de propiedad privada hasta mediados de este siglo, teniendo acceso restringido (hoy propiedad municipal, está abierto al público), y que una seria promoción de la riqueza de Bornos no se ha empezado hasta hace poco tiempo, hacen que el Jardín del Palacio de los Ribera sea una joya oculta y desconocida para muchos.

CARACTERÍSTICAS DEL JARDÍN

Como decíamos, se nos presenta este vergel con unos rasgos inequívocamente renacentistas, que sin alcanzar la pureza del estilo de Villa Belvedere (1.503), en Roma, o la grandiosidad y hermosa complejidad de los Jardines Boboli (1.600), en Florencia, ofrece un ejemplar poco frecuente en Andalucía.

Las líneas que lo definen son las siguientes:

1. Estrecha relación entre el edificio principal y el Jardín.
2. Diseñado de forma regular y geométrica, distribuyendo, el espacio sobre un eje geométrico.
3. El terreno se reparte en diferentes planos, sobre una suave pendiente, con sucesivas terrazas unidas por escaleras. En este caso, se consiguen hasta cuatro alturas distintas, merced a las escaleras y el recorte de los setos.
4. Las calles son rectas y se entrecruzan, predominando las formas lineales sobre las circulares, que también se dan, aunque en menor medida. En algunas partes del Jardín, se refuerza este efecto con el dibujo que realiza sobre el suelo una composición de chino lavado, posiblemente, de la misma época que el Jardín.
5. Materiales naturales y plantas se consideran un elemento constructivo más, dándoles formas, de manera que nada conserva su conformación original. Como contraste, se pueden ver flores (rosas, pensamientos, calas...), introducidas, como en toda Andalucía, por reminiscencias árabes.
6. Ninguna parte del jardín aparece dejada al azar.
7. Cada espacio tiene una función específica, predominando los elementos artificiales sobre los naturales.
8. La vegetación está limitada a plantas de hoja perenne, que pueden ser podadas y moldeadas en formas y tamaños concretos. Junto a éstas ha introducido, con los años, alguna que otra especie de hoja caduca.
9. Existen elementos característicos del periodo romano: estatuas (lógicamente y por desgracia, los propietarios del Palacio se llevaron las magnificas estatuas que lo llenaban, pudiendo verse algunas de éstas en la Casa de Pilatos de Sevilla); grutescos y cuevas artificiales (se conservan dos, de roca calcárea, en los que estaba recreado el mundo mitológico acuático, con estatuas de ninfas y juegos de agua); pórticos (en concreto, el que comunica el Palacio con el Jardín); logias (éstas es una de las partes más interesantes del Jardín, pues es un imafronte pompeyano único en Andalucía, donde estaban ubicadas las estatuas mencionadas más arriba); maceteros o jardineras y balaustradas.
10. El agua es utilizada como motivo decorativo y aparece siempre en formas artificiales, siguiendo un curso recto, haciendo saltos de agua, albercas o fuentes. Se puede observar palpablemente la gran importancia que tiene el agua en este Jardín, pues existen varias albercas; los cursos de agua se encuentran hoy ocultos o perdidos y parece también muy probable la existencia de salpigi (válvulas que se accionaban al pisar una membrana, soltando chorros de agua hacia arriba, sorprendiendo a quien caminaba por las distintas calles del Jardín).
11. Introduce curiosidades como los juegos de agua, decorados o escenarios sofisticados, jardines secretos... Aunque desaparecido en su mayor parte, se conserva aún la alberca del Jardín Secreto de este Palacio, en la que, según la leyenda, se bañaba la Señora del Castillo (para limpiar su cuerpo) y después, pasaba a una capilla anexa al Jardín (para limpiar su alma).

En cuanto a las especies predominantes, el paso del tiempo ha hecho que se introduzcan algunas que no son de la época de su construcción; de las primitivas, podemos citar el boj (buxus sempervirens), laurel (laurus nobilis), romero (rosmarinus officinalis), hiedra (hedera helix), mirto (myrtus communis) y ciprés (cupressus sempervirens). Todos los citados componen la flora típica en los jardines renacentistas; pero también son dignos de mención dos magnolios centenarios que llenan de aroma las noches del verano de Bornos, mezclando con su perfume de una variedad de jazmín, la dama de noche, colmado el ambiente de cautivadores efluvios; además, encontramos dos enormes arbustos de azahar de China, una jacaranda, varias palmeras washingtonia (en sus dos variedades, robusta y filifera) y, en las albercas, nenúfares de gran antigüedad.

Asimismo, existe una gran cantidad de naranjos (de moderna introducción), rosales de distintas variedades y es destacable también la presencia de pensamientos (las famosas "caras de gato"), que al igual que los nenúfares de los estanques, son muy antiguos.



Molinos

 

MOLINO DEL ARCO

Este molino forma parte de una serie de construcciones hidráulicas de la “Ribera de los Molinos” que la formaban al menos 10 molinos construidos en el siglo XV,I incluso algunos de origen Arabe y que abastecían de agua a toda la localidad y a las abundantes huertas de Bornos.

Este edificio conocido popularmente como Molino Ancho es uno de los tramos de atajea mejor conservado y que se corresponde con la lieva del Molino del Arco. Pueden observarse los ladrillos con los que interiormente esta solada y los magnificos contrafuertes. La Lieva es el recurso arquitectónico que permite el desnivel suficiente para proporcionar una altura adecuada para la caida vertical del agua en el cubo y la de este molino se ha construido mediante dos grandes arcos muy singulares, con contrafuertes. El aliviadero o quebradero es la compuerta para regular la entrada de caudal en el cubo, y en el de este molino llama la atención la acumulación de concreciones calizas, que podrían ser muestra de los siglos que estuvo funcionando.

 


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LA LOGIA ( UNICA EN ANDALUCIA )
Etimológicamente una logia es una galería o sucesión de arcos.

De la logia que tenemos delante podemos decir que tras la culminación del Jardín Renacentista del Palacio de los Ribera, los señores de Bornos construyeron una galería de arte al aire libre; museo privado donde podían recrearse íntimamente o mostrar a sus invitados, con orgullo de sus propietarios, aquellas joyas que eran estatuas romanas del siglo I, restauradas por Giuliano Meniquini, o las nuevas, esculpidas por este, con las formas mas puras y perfectas del cinquecento italiano.

Años mas tarde, cuando algunos de los infantes de los Ribera fueron educados en Bornos, resultaría útil, para sus preceptores, poner bellos ejemplos de mitología griega y latina dando vida a las frías formas de mármol y alabastro.

Cuando decimos que esta logia es el único imafronte pompeyano del siglo XVI existente en Andalucía, hacemos referencia a una equilibrada y brillante composición arquitectónica de Benvenuto Tortello: una composición de arcos rematados con un friso clásico romano ( aunque con clara inspiración griega), cuya decoración alterna triglifos y metopas.
Tortello vino a España desde Italia llamado por los Ribera para construir nuevos edificios en sus posesiones, así como para mejorar o restaurar los ya existentes: con un objetivo muy claro; importar las mas recientes corrientes del renacimiento italiano.
Los Ribera contribuyeron a crear entre la nobleza un creciente interés por el arte y las letras.
El arquitecto Tortello llegó a ser muy considerado en España entre sus contemporáneos; y entre sus obras, aparte de las realizadas en Bornos, destaco la construcción de la fachada del Ayuntamiento de Sevilla en la plaza de San Francisco.

En la actualidad las estatuas que se mostraban en esta logia, las conservan sus legítimos propietarios en la Casa de Pilatos de Sevilla y han sido declaradas Patrimonio Artístico de Andalucía.

Por tanto esta logia se nos ofrece como un lugar evocador en un entorno nombrado de gran valor histórico y artístico, como son los Jardines del Castillo-Palacio de los Ribera de Bornos

 

 



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